La nave de la Comunicacion

Shell o no Shell, esa es la cuestión

(Por Félix Ángel Córdoba (*)) En enero Michetti se reunía con Bachelet en Santiago y entre otros temas cerraron un acuerdo de "cooperación" energética. Ese viaje todavía se recuerda por la anecdota de la valija llena de joyas que Michetti recibió en Chile y que al arribar a Ezeiza una turista se llevó por equivocación. Unos días después los ministros de energía de ambos países sellaron la compra de energía a los trasandinos.

Lo particular del caso es que el valor del gas resultó un 128% más caro que los 3,02 dólares por BTU que Argentina paga a Bolivia. Incluso un 53 % más caro que el gas importado que llega por barcos a Bahía Blanca y Escobar. Además se puso a la ley de Nueva York como lugar para dirimir diferencias judiciales y vaya uno a saber lo que dirán las clausulas de confidencialidad que Aranguren les firmó. Los hermanos chilenos nos obligan además a pagar el gas por anticipado (Bolivia cobra a mes vencido). Pero en mayo hubo un segundo "acuerdo". 
Aunque ya le llovían las críticas por el impacto en los bolsillos ciudadanos de los aumentos en los servicios de nuestro país, Aranga volvió a hacer de las suyas, los acuerdos de mayo fueron aun todavía peores para nosotros. "...Se establece que Argentina pagará US$ 7,02 por millón de BTU (unidad térmica británica) por el hidrocarburo que llegará desde la zona central. Este monto es superior a los US$ 6,9 por millón de BTU que Enargas le pagará a Solgas..."
El precio es 132% superior al que actualmente pagamos a Bolivia y un 56% mayor que el de las importaciones de GNL que llegan por barco.
Es decir que el gas chileno (solo porque lo importa Chile de Asia) nos sale cada vez más caro. 
Aranguren no quiere dar el brazo a torcer, aunque ya un fiscal lo haya imputado por crear un entorno de privilegio para la empresa Shell, dueña de BG (British Gas fue adquirida el año pasado por Shell) la mayor proveedora de gas de Chile. Recordemos que el ministro además fue presidente de Shell por más de una década y continúa atado al devenir de la empresa por las inversiones millonarias que cristalizó en papeles accionarios de Shell. 
Si a Shell le va bién a Aranga también le irá bien, es una relación directamente proporcional. 
¿Será por eso que prefiere enemistarse con 45 millones de argentinos y no dar marcha atrás con el tarifazo?
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Cuando la política está dominada por la macroeconomía, nada importa salvo los números de los indicadores económicos (no digo que ahora sean buenos, digo que el gobierno piensa mostrar a la larga guarismos menores de inflación, por ejemplo, aunque tenga que parar la economía y el consumo) 
Lo paradójico es que es bien selectivo ese berretín por los índices ya que casi ni se interesan en el crecimiento de los índices macro de desocupación, cierre de pymes o pobreza.
"Pobreza 0", léase importancia 0.
El terrible impacto que significó para los argentos el ajuste tarifario buscando roer el poder de compra extraordinario que transfiere el aguinaldo a los trabajadores.
Porque está claro que la inflación no la van a combatir a través de una política de control de precios. Van a dejar que la inflación primero se coma los salarios reales (la capacidad real de consumo y ahorro de los asalariados) y luego el ajuste de tarifas como golpe de gracia para quitar el máximo de circulante de la mano de los individuos.
El tarifazo es la mano directa al bolsillo a los trabajadores, ya que deberán reasignar sus recursos para poder pagar los servicios en lugar de consumir u ahorrar.
Sacrificando a los trabajadores y sin combatir a los especuladores que determinan los precios, el gobierno quiso acelerar el proceso de quitar capacidad de compra en los individuos para poder bajar la inflación. Solo que no contó con la movilización de la gente en contra del tarifazo y los amparos judiciales. 
Se equivocan si piensan apoyarse en el fallo de la Corte suprema avalándolos, la gente ya salió a la calle y ese dato no puede ser soslayado.
Si tratan de medir con índices macro a la movilizacion, seguramente les van a pasar por arriba.

(*) Colaborador de La Nave de la Comunicación