La nave de la Comunicacion

Bicentenario: Aún continúa la lucha por la independencia económica

(Por Clara Razu (*)) El 9 de julio de 1816, se proclama ante el mundo la autonomía política obtenida con las guerras de la independencia, sin embargo, ¿se logró la independencia? 

En el de “mundo de 1816”, en plena revolución industrial liderada por Inglaterra, ¿cuál era el papel de las ahora independientes provincias del Río de La Plata? ¿Cuál era el pensamiento de las clases dominantes? ¿Quiénes integraban las clases dominantes? 
El escenario político estaba diseñado, por un lado por el Puerto de Buenos Aires con sus comerciantes y su actividad financiera, para quienes el librecomercio era prioritario, y la adhesión a la política de la corona inglesa fundamental. La inserción como proveedores de materias primas y receptores de bienes manufacturado, junto con la necesidad de la expansión financiera para facilitar los negocios, era el camino a seguir.
Por otro lado el “interior”, lejos del puerto, con desarrollos regionales favorecidos por el aislamiento, y el poder de los terratenientes locales, dueños de la tierra que proveían a las tropas de hombres y enseres. Estos terratenientes, que temían “a los negros envalentonados” que luchaban por la independencia y que creían que podían ser ellos “libres e independientes”…
Desde otro lugar San Martín y Belgrano, quienes tenían en claro que era ser independientes, y que consideraban un país con agro, industria, educación y progreso, dentro de los parámetros de la época, dentro del naciente capitalismo industrial, para quien Inglaterra, era el “nuevo amo”.
Mientras ya independientes, San Martín cruzaba Los Andes para desalojar a los  españoles de América a través de Chile y Perú, las Provincias “no tan unidas” del Río de La Plata se desangraban en luchas internas. El Directorio de la mano de Juan Martín de Pueyrredón y con Bernardino Rivadavia dando vueltas le restan apoyo a San Martín. Finalmente ese es el poder que triunfa, el del puerto, el de Bernardino Rivadavia, el que solicita el empréstito a la Baring Brothers en 1824, mientras Belgrano ya había muerto hacía 4 años y San Martín partía al exilio europeo.  Empréstito que inicia una relación de sumisión al capital, de dependencia económica, un camino hacia el subdesarrollo, eso si, con una clase dirigente que se creerían “parte integral de la economía europea”. El camino que se inicia es el que Belgrano no quería, el del “nuevo amo”, el que no necesita el poder territorial, el que logra la conquista cultural, el que tiene el poder del dinero y que “invierte”, en ferrocarriles que servirán para extraer las materias primas, y para ingresar los productos que producen, esos que definitivamente ahogaran a las economías del interior.
En 1816, la independencia política se logra, por la independencia económica seguimos luchando.

(*) Lic. en Economía. Docente. Colaboradora de La Nave de la Comunicación