La nave de la Comunicacion

Había motivos para ser pesimista

Marcha contra Las Violencias de Género en Madrid/ por Tatiana Chisleanschi Bouza

(Por Tatiana Chisleanschi Bouza (*)) Ayer 7 de noviembre se realizó en Madrid, España, La Marcha Estatal contra las Violencias Machistas, convocada por más de 400 colectivos feministas de toda España.

La movilización recorrió  el centro de Madrid para exigir que la lucha contra la violencia de género sea "una cuestión de Estado". Miles de personas  han recorrido las calles del centro de la capital desde el Paseo del Prado a la Plaza de España pasando por las calles de Alcalá y la Gran Vía.
Había motivos para ser pesimista. Nunca se había organizado en España una marcha estatal contra las violencias machistas. Nunca las mujeres, víctimas directas de estas violencias, habían tomado la iniciativa de organizarse y protestar, desde todos los puntos del país, para que sus (nuestros) derechos se vieran protegidos y respaldados social y judicialmente. 
Una movilización con poca promoción; con los medios de comunicación, en su gran mayoría masculinizados, dándole la espalda; en una fecha ya muy entrada en el otoño y peligrosamente cerca de las elecciones generales del 20D. Una marcha con el peligro, por tanto, de que la iniciativa pasara sin pena ni gloria, de que la excesiva politización, la ignorancia y hasta, por qué no, la pereza, le jugaran en contra. Con una sociedad demasiado acostumbrada a mirar para otro lado, a justificar desde la infancia las violencias asociadas a la masculinidad y a desautorizar a las mujeres desde el momento en el que resultan molestas, había, sin duda, motivos para ser pesimista.
Pero, tal vez fue que las medidas de recorte del Gobierno de Mariano Rajoy sobre las políticas sociales (entre otras muchas) de igualdad y ayuda a las mujeres maltratadas ha colmado nuestra paciencia; o que la cifra de mujeres asesinadas por violencia machista asciende sin visos de parar (84 asesinatos en 2015), tras un verano especialmente negro (13 muertas sólo entre junio y agosto); o que la brecha salarial ha subido (los hombres españoles ganan un 19,3% más que las mujeres, tres puntos por encima de la media europea) y los puestos directivos siguen copados por hombres (menos del 4% de los directores generales de empresas son mujeres); o, por qué no, que Madrid, siempre del lado de quien la necesita, nos regaló un sol radiante y veinte primaverales grados, lo cierto es que la manifestación fue un éxito. 
Tal vez no por la afluencia. Decenas de miles dicen unos, cientos de miles dicen otros (300mil según medios, 500mil según organizadores), mujeres y hombres, jóvenes y mayores, y, tanto o más importante, muchos niños y niñas. La cifra es lo de menos cuando ves que la semilla está plantada. Ése es el verdadero éxito. Porque esos niños guardarán esa manifestación tranquila, amable y unificadora, inundada de morado en su memoria y, tal vez, por qué no, esas niñas no tengan que vivir más veranos negros. Había motivos para ser pesimista, pero, ¿algo estará cambiando? ¿algo estaremos cambiando?
 

(*) Guionista. Lic. en Comunicación y Diseño. Cobertura especial para La Nave de la Comunicación

Foto: Nerea Cca