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Tevez es Carlitos: un análisis de por qué queremos tanto a Tevez

(Por Ezequiel Scher (*)) Para las elecciones a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de 2007, el PRO armó su campaña electoral con una fórmula propagandística particular: llamar a sus candidatos por sus nombres de pila, apostando a lograr una familiaridad entre los candidatos y la sociedad.

La estrategia penetró tan efectivamente en la sociedad que ese partido que en los comicios anteriores había perdido, finalmente, ganó. Pero Néstor Kirchner, opositor al PRO, se ocupó en un acto de dar una contrarreferencia a esa metáfora: "No se olviden que Mauricio es Macri". La frase contenía una aclaración entrelíneas: no se olviden que Mauricio es de apellido Macri, una familia aristocrática de Argentina vinculada ya a otros gobiernos.

El mismo juego, en el trajín de preguntarse por qué los hinchas argentinos quieren tanto a Carlos Tevez, vale en este caso: "Tevez es Carlitos". Tevez logró ser denominado "El jugador del pueblo" desde una lógica poco común para el deporte: lo logró sin tener grandes logros con la Selección. De hecho, su carrera en Argentina -hasta admitido hoy por él- está contaminada por falta de respeto al equipo nacional: en 2003, se negó a jugar el Mundial sub-20 y el rechazo lo hizo en plena cancha de Racing, después de salir campeón del Apertura 03, cantando "la Selección se va a la puta que lo parió"; en 2011, se quejó públicamente de que no servía para jugar en el puesto en que lo puso Sergio Battista; tras esa Copa América de 2011, dijo que "la Selección desprestigiaba"; y cuando Alejandro Sabella lo dejó fuera del equipo declaró: "No extrañé jugar en la Selección".

Esa serie de episodios se suma, además, a la falta de logros personales con la camiseta de Argentina: solamente obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 2004 -en juveniles ganó un Sudamericano sub-20 y un Preolímpico-. Jugó tres Copa América y dos Mundiales: obteniendo dos subcampeonatos y tres veces se quedó en los cuartos de final. Tiene 74 partidos jugados y apenas 13 goles. Se recuerda con orgullo su partido de cuartos de final en el Mundial de 2006 contra Alemania donde Argentina perdió y un golazo en la Copa del Mundo de 2010, en los octavos de final contra México. Y todo eso ligado a una condición que, como a Lionel Messi, lo condena: fuera de la Selección, ganó 18 títulos, una Copa Libertadores, una Champions League, un Mundial de Clubes, entre otros.

Entonces: ¿por qué los argentinos quieren tanto a Tevez? o más: ¿por qué a Tevez le perdonan cosas que no le perdonan a Messi?

La respuesta vale indagarla en el apodo de Tevez: el jugador del pueblo. Un apodo explicado por más de un sociólogo y hasta por Tevez mismo: "Creo que son dos cosas. Yo pienso que para la gente el jugador del pueblo es que uno tiene que dejar todo en el campo y es el que representa lo que yo represento que es la gente de clase baja de Argentina. La gente pobre".

Tevez vivió la vida de la mayoría de los argentinos y se asume dentro de ella: nació en un barrio pobre, aprendió a jugar a la pelota en la calle, su mayor escuela -según él explica- fueron los códigos de Fuerte Apache, su conocimiento se dio en el saber por popular y no por una facultad. Más: como Rocky Balboa, cumplió el sueño americano y, con esa condición natal, logró volverse alguien "exitoso". Más: aún siendo exitoso y aún ya siendo rico, sigue yendo al barrio donde nació y mantiene -al menos públicamente- usos y costumbres parecidos a los que tuvo cuando nació. Es decir: los mismos con los que nacen y viven la mayoría de los argentinos. Messi no: Messi ni siquiera jugó en el fútbol argentino y, aunque nació en un barrio marginal de Rosario, nunca hace referencia ni a la pobreza ni regresa al lugar donde nació.

La camiseta número 10 de Boca dice hoy en su espalda Carlitos. Carlos es el nombre más popular en Argentina: hay registrados más de 1,2 millones de personas. Tevez, que no tiene grandes logros en la Selección, es admirado porque es una referencia que muchos quieren ser. Tevez es Carlitos y Carlitos, el de barrio, sueña, algún día, ser Tevez.

(*) Fuente: Goal.com