La nave de la Comunicacion

"El país hoy es rugby y no fútbol, y por eso estoy acá"

Mundial de Rugby - Gran Bretaña

(Por Jorge Búsico (*)) Fue el mensaje de Maradona a los Pumas; el Diez cantó, saltó y festejó como un integrante más del plantel de Hourcade.

Con Diego Armando Maradona ocurren situaciones como éstas. Conocidas, pero que no dejan de sorprender. Un taxista nacido en Somalía pregunta el clásico "Where are you from?" ("¿De dónde eres?"). Y se produce este mini diálogo.

-De Argentina.

-¡¡¡Maradona!!!

-Sí. ¿Lo considera mejor que Messi?

-Maradona es único.

-Hoy viene al estadio (referencia del Leicester City, adonde se le pidió llegar).

El hombre se da vuelta con el asombro y la admiración dibujados en su rostro. "¿Es verdad?"

Es verdad. Maradona no puede pasar inadvertido. Es su esencia. Así que ayer fue parte importante del paso de los Pumas por Leicester. Llegó acompañado por su pareja y un par de amigos, fue recibido por Agustín Pichot y vio el partido ante Tonga desde el palco oficial. Gritó, saltó, revoleó la remera y alzó los brazos para aplaudir al público cuando en varios pasajes entonó el himno "Maradooooo." o riéndose entre feliz y desafiante con "El que no salta es un inglés."

Pero lo más esperado por los jugadores llegó después, en el vestuario. "Cuando me estaba yendo de la cancha me hizo una seña avisándome que iba para el vestuario. Para mí es el más grande de todos y lo que vivimos con él fue espectacular", contó Agustín Creevy, quien después subió fotos a su cuenta de Instagram haciendo jueguito con Maradona y una pelota ovalada.

"Ustedes están haciendo feliz a un país", arrancó Maradona la arenga dentro del vestuario, con todo el plantel mirándolo de frente en absoluto silencio. "El país hoy es rugby y eso es gracias a ustedes. Es rugby y no es fútbol, y por eso estoy acá", agregó, para después rematar con una de sus decenas de frases célebres: "La camiseta y la pelota no se manchan". No bien concluyó, Creevy encabezó el grupo de jugadores que salió corriendo a abrazarlo.

Maradona pidió llevarse tres camisetas de los Pumas. La 10 de Nicolás Sánchez, la 9 de Martín Landajo y la 2 de Creevy. Y a cada uno de ellos le dejó una suya con su apellido bordado en la espalda. "¡Para qué me hicieron sufrir tanto! ¿Era necesario?", les dijo a los que entraron ayer a jugar con Tonga.

"Tiene un aura especial. Siempre tiene palabras sabias cuando le habla mano a mano al atleta. Que te diga que está acá porque nosotros le damos felicidad y que le dan ganas de ponerse la camiseta es importante; sobre todo después de que él se puso un país al hombro", graficó Juan Fernández Lobbe, uno de los más entusiastas cuando se armó el baile al compás de la famosa canción de Rodrigo: "La Mano de Dios". Cantada por unos cuarenta argentinos en un vestuario en Inglaterra, nada menos.

Casi todos los jugadores y los miembros del staff filmaron con sus teléfonos celulares las secuencias de alegría al son de "Y todo el pueblo cantó: Maradó, Maradó", con Creevy y Fernández Lobbe (terminó sacándose la camiseta) al frente. Las imágenes estaban al instante subidas a YouTube desde una cuenta nueva con nombre de fantasía.

Los detalles de la visita de Maradona al vestuario los dio Creevy en la conferencia de prensa posterior al partido, a la que siempre deben ir el capitán y el entrenador. Es tal efecto que produce el ídolo argentino, que cuatro periodistas ingleses les preguntaron a los enviados de LA NACION quién era Rodrigo y cómo se llamaba; y qué decía la canción a la que había hecho referencia el hooker de los Pumas.

Es el mismo efecto que causó en el 10 de Tonga, Kurt Morath, quien dijo envidiar a su compañero Will Helu, que al no estar entre los 23 que entraron a la cancha se pudo sacar una selfie con Maradona. "A mi me hubiese gustado mucho, pero no me dejaron", se lamentó.

No es la primera vez que Maradona va a ver a los Pumas. Tiene una relación de afecto con Pichot, al punto que también estuvo en su despedida. De ahí lo conocían algunos jugadores, entre ellos Fernández Lobbe. Pero la mayoría lo vio en persona por primera vez recién ayer. Como Nicolás Sánchez, el otro 10 en la tarde del 10. Porque con Maradona ocurren situaciones como éstas.

(*) Fuente: La Nación