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El golpe al bolsillo en números: derrumbe del consumo en los sectores más bajos

#Argentina

(Por Darío Gannio (*)) El segundo semestre empezó hace casi dos meses y las mejoras prometidas por el Ejecutivo todavía no se evidenciaron en las estadísticas ni en el día a día de los asalariados.

Todos los relevamientos que realizaron las consultoras y centros de estudios marcan que los indicadores de los trabajadores empeoraron y lo único que aún mantiene alto el Gobierno es, según los sondeos oficialistas, la esperanza.

Pero esas buenas expectativas de que la situación mejore tienen, según los informes que revolotean en la Casa Rosada, una fecha de caducidad: si en marzo la situación no mejora, el presidente Mauricio Macri dejará de tener el apoyo que aún le queda.

Es que todavía un 42% de la población, según Ibarómetro, cree que lo que sucede es por culpa de la herencia, pero ya uno de cada dos argentinos considera que la situación económica es culpa de Cambiemos. Lo que  empeora el escenario para PRO es que más de la mitad piensa que el Gobierno favorece a los ricos.

Esto se dio porque el más golpeado hasta ahora fue, naturalmente, el conjunto de asalariados. Según el Centro de Investigación y Formación (CIFRA), que depende de la CTA que dirige Hugo Yasky, la pérdida del poder de compra de los trabajadores fue del 12,1% desde diciembre y del 13,1% desde las elecciones, el mismo número que había dispuesto recortar Fernando De la Rúa a los trabajadores estatales durante su presidencia. Pero en este caso, según el informe realizado por los economistas Pablo Manzanelli, Mariano Barrera y Nicolás Arceo, los empleados públicos, los informales y los jubilados tendrán una rebaja del ingreso real aún mayor.

La fuerte caída del poder adquisitivo se dio por las paritarias, que cerraron en su mayoría alrededor del 30%, y por la inflación, que según las estadísticas del gobierno porteño fue del 47,2% en los últimos doce meses. Para los jubilados la rebaja fue peor, ya que tuvieron un aumento del 15,35% en la primera parte del año y van a tener una suba menor al 15% en septiembre.

Esto tuvo su correlato en todos los indicadores de consumo conocidos durante el 2016. El último de los guarismos conocidos, brindado por la consultora Kantar Worldpanel, dice que las compras de los hogares cayeron un 4% en los primeros seis meses del año. Así y todo, el desagregado muestra que el sector de más bajos ingresos redujo su consumo un 9%, mientras que los sectores de mayor poder adquisitivo lo aumentó 1%. Los rubros más afectados son los de alimentos, bebidas, lácteos y cuidado personal.

Las clases populares dejaron de consumir porque fueron las que tuvieron la inflación más elevada. La Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), cuyo centro de studios dirige Mariano Miguel, estimó que la inflación anual para los más pobres fue superior al 52%, mientras que para los más ricos fue del 42%.

La explicación es que las clases populares destinan más de su ingreso a adquirir alimentos, y estos son los que se descontrolaron en los primeros meses del Gobierno. El impulso a los precios fue por la quita de retenciones y la devaluación, sumado a medidas más puntuales como la reducción del fideicomiso que mantenía el precio del aceite. La inflación, que se mantuvo durante casi todo el kirchnerismo, se sumó a una fuerte recesión. Así, la caída de la construcción de casi el 20% se sumó a la de la industria de casi el 10%, según la propia Unión Industrial Argentina (UIA), a diferencia del campo, que si bien tiene un grupo de economías regionales en peor condición que en diciembre, tiene mejoras en otros sectores. El problema es que el agro es el que menos trabajo da de los tres, y es por eso que, según el Centro de Economía Política (CEPA), ya hay casi 200 mil puestos de trabajo menos desde la transición. Para esos desempleados, la inflación tiene un impacto incalculable.

Lo que queda es una reducción de la inflación, que ya en el último mes se evidenció, a niveles pre-Cambiemos, principalmente por la caída del consumo. Al menos con eso cuenta el equipo de economistas que rodea a Macri. Lo único que no contemplan es que si la Corte Suprema avala el tarifazo, lo cual es probable, haya un nuevo impacto en los precios.

(*) Fuente: Revista Rumbos