La nave de la Comunicacion

El negocio sin límites

La pelota sí se mancha en la FIFA

(Por Jorge Muracciole/ Infonews) La bomba judicial explosionó a través de la fiscal general de Nueva York Loretta Lynch y el FBI, quien luego de una investigación de larga data libró ordenes de detención sobre dirigentes de alto rango de la Federación Internacional de Fútbol Asociado, la popular FIFA.

 

Las acusaciones que implican a los dirigentes de la organización madre del fútbol son fraude fiscal, blanqueo de capitales.Con estas medidas, la justicia estadounidense trasciende sus fronteras y descubre una estructura corrupta que desde hace años está seriamente sospechada. 
Pese a este secreto a voces , la noticia se convirtió en el caso de mayor repercusión mediática de la semana. Los titulares de la prensa mundial por varias jornadas, centró sus críticas sobre el accionar del máximo responsable de la entidad que rige los destinos del fútbol mundial, Joseph Blatter, quien desde el año 1998 es el máximo referente. La noticia generó una conmoción en cadena no sólo en el universo futbolístico. El escándolo de los sobornos destapado por Estados Unidos en el órgano que gobierna el fúbol a nivel mundial ha provocado un choque diplomático inesperado entre dos de las grandes potencias a escala global, que puede tener efectos financieros de gran magnitud.
 La corrupción estructural de la FIFA, amenaza con convertirse en una crisis geopolítica sin precedentes, teniendo como epicentro el deporte. A horas de conocerse el operativo del FBI el primer ministro británico David Cameron, declaraba desde Downing Street, que era necesaria la renuncia del máximo referente de la FIFA. Pidiendo una reforma de la entidad futbolística internacional, e incluso que se vuelvan a someter a votación los eventos mundialistas del 2018 y 2022 , reviendo las candidaturas ya definidas de Rusia y Qatar.
Pero más allá de las sospechas sobre las reales intenciones de la justicia estadounidense, si tenemos en cuenta las prontas declaraciones de funcionarios republicanos como los senadores John McCain y Robert Menéndez, que enviaron el mismo día del escándalo una carta al Congreso de la FIFA en Zurich donde se aconsejaba: "Que revean la reelección de Blatter, al considerar que no se puede dar a Putin el privilegio de realizar el próximo Torneo Mundial de 2018.
 Lo cierto es que el dispositivo de corrupción de la FIFA, fue gestándose en décadas, ya en las épocas de João Havelange el representante del fútbol brasileño. Que se encaramara en tiempos "o Rei Pelé" a la cima de la FIFA, los negocios de transmisión del Mundial de México de 1970, dieron un salto cualitativo. El crecimiento del negocio del fútbol mundial fue no sólo incrementándose, en términos de extensión territorial sino que la incursión de las grandes marcas deportivas comenzaron a competir por ganar mercados impensados con anterioridad. Esa metamorfosis del deporte más popular dejó de ser una simple contienda deportiva, donde se canalizaran las pasiones futboleras. Con los avances tecnológicos y la instalación de la sociedad del espectáculo emparentada con la llegada del capital financiero y las grandes corporaciones extradeportivas que sponsorizaron, no sólo las gestas mundialistas, sino los torneos continentales y las grandes ligas nacionales.
La lógica de la ganancia empresarial fue modelando a los viejos y nuevos dirigentes de esta millonaria ONG , cuyo inicial objetivo fue extender la práctica del balom-pié, a escala planetaria sin fines de lucro. De ese originario propósito a la realidad actual de la FIFA, los separa un negocio que amasa mas de 46 mil millones de dólares en constante crecimiento.
Esa particular ONG, se ha transformado a lo largo de las últimas décadas en una multinacional exenta de regulaciones estatales. Mientras la prensa mundial discute sobre la legitimidad de la cuarta reelección del suizo Joseph Blatter, los negocios del capital financiero seguirán corporizándose en las multinacionales de los rubros más diversos que pujan por sponsorizar los multimillonarios eventos desde las grandes ligas nacionales, o el patrocinamiento de los torneos internacionales, más allá de la ingente masa de muertos que produce semana a semana la construcción de infraestructura necesaria para la realización de un futuro Mundial de fútbol en Qatar. «