La nave de la Comunicacion

Entrampados en la Red

Por Beatriz Chisleanschi

Acusar a la red más famosa de producir separaciones o reivindicarlas en su posibilidad de organizar reuniones, es hacernos el mundo cada vez más ilusorio. Es creer que la vida pasa más allá de los hombres.

El escritor y periodista Alejandro Dolina sostiene que “todo lo que hace un hombre es para conquistar a una mujer”. Cierta o no, esa afirmación ya se convirtió casi en un saber popular que el film Red Social parece confirmar cuando relata el origen de Facebook, la red 2.0 más famosa.

El largometraje muestra cómo Mark Zuckerberg, creador de Facebook, habría perfeccionado la idea de los gemelos Tyler y Cameron Winklevoss con el objeto de vengarse de su ex novia y de fomentar el conocimiento de nuevas mujeres. La idea surgió de las publicaciones que las universidades americanas realizan todos los comienzos de año lectivo, donde aparecen las fotos y los nombres de quienes en ellas estudian, llamadas precisamente facebooks (libros de caras).

A esta versión light y hasta tierna de la creación de la red más célebre, se le opone aquella que la relaciona con los capitales de riesgo de Silicon Valley, el filósofo futurista y neocon Peter Thiel y el inversor Jim Breyer de la firma Accel Partners. El periodista inglés Tom Hodgkinson vincula en el artículo “With friends like these…” (Con amigos como estos…) publicado por el periódico The Guardian en junio del 2008, a Breyer con la firma In-Q-Tel, un fondo de capital de riesgo de la CIA, creada con el objeto de apropiarse de compañías que perfeccionen las formas básicas de recolección y análisis de datos; y a Thiel, el cofundador y CEO del sistema bancario virtual PayPal, entre otras cosas, con el estar intentando destruir el mundo real para remplazarlo por el mundo virtual.

El filósofo y sociólogo francés Jean Baudrillard sostiene que estamos vivenciando la historia de un crimen perfecto, el asesinato de la realidad clonada en un mundo virtual. En ese marco escribe: “El hombre expulsa sin cesar lo que es, lo que siente, lo que significa ante sus propios ojos. Sea mediante el lenguaje, que tiene función de exorcismo, o mediante todos los artefactos técnicos que ha inventado, y en cuyo horizonte está a punto de desaparecer, en un proceso irreversible de transferencia y de sustitución.” ¿Habrá leído Peter Thiel a Baudrillard?

Lo cierto es que sea cual sea su origen, Facebook digital nació en el año 2004 en la Universidad de Harvard, lugar donde cursaba sus estudios Zuckerberg, y se extendió rápidamente por las más prestigiosas universidades de los Estados Unidos primero, y a la sociedad en su conjunto poco tiempo después. No es un dato menor que se calcule que en el mes de junio de este año sus usuarios ascenderían a más de 700 millones. Sólo durante los últimos seis meses el “cari-libro digital” ha sumado 100 millones de adherentes, según informa el portal digital facebooknoticias.com.

Es decir, 700 millones de personas dispuestas a dar cuenta de su identidad, exponer sus fotografías, intereses, lugares de participación y militancia, sitios a los que adscriben, amistades, amores y odios. Una manera muy sencilla de conocer los perfiles psicopolíticos de los consumidores sin necesidad de recurrir a espías o tecnología sofisticada.

A esta altura resultaría casi infantil considerar que la tecnología es inocente. Con toda su carga ideológica avanza hacia un mundo comunicacional virtual, donde a decir de Baudrillard, lo real, tamizado por “el filtro de la abstracción material del código y el cálculo” es remplazado por la ilusión de lo real, por la ilusión virtual.

Como cardúmenes, un número significativo de seres humanos, movidos por la necesidad y el gusto de hacer público lo privado o por el placer de fisgonear, quedan atrapados en esta red.

En la Argentina, según los datos que aporta el portal <www.dosensocial.com>, en los últimos seis meses Facebook creció un 21%, pasando de 10,2 a 12,4 millones de cuentas en diciembre de 2010, de los cuales 5,82 son mujeres y 6,40 hombres (144 mil no declaran su género). Por otro lado, 5 millones de ellos informan sobre su situación sentimental.
Hace pocos días atrás estuvo circulando la noticia de que Facebook contribuyó a la ruptura de parejas, ya que según una investigación realizada por la revista de internet CyberPsychology and Behaviour Journal, el 95% de los habitués al libro de caras buscaron a parejas anteriores para reiniciar un contacto, muchos de los cuales han provocado la ruptura de noviazgos o matrimonios.
Más aun, según este reporte, en los Estados Unidos e Inglaterra, “una de cada cinco parejas que se divorcian mencionan a la red social como factor en la separación. En 2010, se informó, Facebook fue responsable de 28 millones de separaciones.”
Por otra parte, a raíz de la crisis política que se está viviendo en estos días en Egipto, las autoridades de ese país han decidido bloquear las redes Facebook y Twitter, por acusarlas de ser las herramientas organizadoras de las manifestaciones que invaden las calles de El Cairo.
Mientras que a los 26 años, el joven Mark Zuckerberg ocupa el puesto 35º entre los estadounidenses más ricos, y es el multimillonario de menos edad entre los multimillonarios, cifrando su patrimonio en 6900 millones de dólares, la virtualidad se acomoda en su poltrona.
Acusar a la red más famosa de producir separaciones o reivindicarla en su posibilidad de organizar reuniones es hacernos el mundo cada vez más ilusorio. Es creer que la vida pasa más allá de los hombres. Es dejarnos entrampados en su propia red. <